Un Bayern con ganas de repetir lo de la temporada pasada
El Arsenal llegó al Allianz Arena con la idea de darle la vuelta a la eliminatoria pero, debido al favorable resultado que traían los de Guardiola y, sobre todo, al buen juego que llevan realizando durante toda la temporada, los ‘gunners’ no lograron la hazaña que se habían propuesto.
El partido comenzó con un Bayern
llevando claramente la iniciativa, con Thiago siendo el claro dueño del centro
del campo (al igual que durante gran parte del encuentro) y con un Arsenal que,
pese a plantarse en Munich con un equipo sumamente ofensivo (Arteta como único
mediocentro puro), lo único que podía hacer era defenderse de la agobiante
presión del Bayern de Munich, e intentar salir a la contra. Contragolpes
llevados a cabo, sobre todo, por medio de Oxlade-Chamberlain.
En consonancia con lo anterior, y
añadiendo la poca participación de Cazorla y a un Özil totalmente desaparecido
(de hecho, se quedó en el banquillo tras el descanso), lo cierto es que los
problemas del Arsenal para sacar el balón jugado fueron mayúsculos. Arteta no
estaba nada cómodo, al igual que tampoco lo estaba su improvisado acompañante
para realizar esta labor (Oxlade-Chamberlain), que jugaba en una posición que
no es la suya.
Por otra parte, tras ver que
Vermaelen jugaría en el lateral izquierdo (posición que no es la suya), lo
normal era pensar que el peso del conjunto bávaro iba a recaer por el lado
derecho, con el fin de que Robben intentase encarar la mayoría de veces
posibles al habitual central belga, pero no fue así. En primer lugar, Thomas
Vermaelen, a pesar de mostrar algunas lagunas propias de un central que está
jugando en banda, en general se defendió bastante bien. En cambio, sí que se
vio bastante perjudicado Sagna, dado que entre las diagonales de Ribey y las
internadas de Alaba, prácticamente ‘ni las veía venir’.
Tras una primera parte con muy
pocas ocasiones, en la que lo más relevante fue un gol –bien- anulado a Javi
Martínez, que se encontraba en fuera de juego, y una tarjeta amarilla a Dante
que le impedirá jugar el partido de ida de los cuartos de final; ambos equipos
se fueron a los vestuarios con tablas en el marcador.
Distinta cara la del segundo
tiempo, que como presentación tuvo la entrada de Thomas Rosicky (en detrimento
del desaparecido Özil, que como ya dije, se quedó en la caseta), y en el que el
Arsenal adelantó claramente sus líneas e hizo que el partido estuviera algo más
igualado. Sin embargo, el primero en golpear fue el Bayern. Ribery llevo a cabo
una jugada individual por banda izquierda, en la que se fue fácil de Sagna y le
sirvió en bandeja el balón a Schweinsteiger para que el centrocampista alemán
adelantara a los bávaros en el partido. No obstante, apenas unos minutos
después, fue Podolski el que, tras un polémico forcejeo con Lahm (en el que, en
mi opinión, hay falta clara del delantero), consiguió plantarse delante de
Neuer y batir a este por alto. Gol que generó una pequeña ilusión a los
‘gunners’, pero que al final no serviría de mucho.
Tras esto, el Bayern, con el fin
de recuperar la consistencia y el dominio en el centro del campo, dio entrada a
Kroos por Mario Götze, que pese a tener buenos destellos en la zona de tres
cuartos y moverse bien entre líneas, no firmó un partido muy brillante. A su
vez, el Arsenal, que no le quedaba otra que morir intentándolo, aceleró
claramente su juego y esto hizo que el partido se convirtiera en un ‘ir y
venir’ continuo. Todo se puso bastante más interesante que hasta el momento
(teniendo también en cuenta que el Bayern, en comparación con la primera parte,
se había acomodado).
A pesar de este ligero acomode de
los de Munich, hay jugadores que no bajaron su nivel de inicio (caso del
incansable Alaba, que no paró de recorrerse con éxito la banda durante los 90
minutos). Por otro lado, también cabe destacar que, a lo largo de todo el
encuentro, ninguno de los dos delanteros del partido (Giroud y Mandzukic)
estuvo muy afortunado.
El Arsenal continuó con su
carrusel de cambios, dando entrada al joven Gnabry por Arteta, lo cual hizo que
la provisional pareja de mediocentros gunners (Gnabry-Oxlade) tuviera una media
de solo 19 años de edad. Curiosa anécdota que no duró mucho tiempo, ya que
apenas diez minutos después Wenger agotó sus cambios, y al que quitó fue a
Oxlade (entrando Flamini en su lugar).
Por último, el Bayern pudo ganar
el partido gracias a un claro –y absurdo- penalti cometido por Koscielny sobre
Robben; pero Muller, que había saltado al campo minutos antes por Ribery, no
consiguió transformar la pena máxima.
En conclusión, pese a que hoy no
firmó un partido muy brillante, pienso que el Bayern Munich es el claro favorito
para ganar la Champions League. De momento, junto al Atlético Madrid (que
eliminó con éxito al Milan), son los dos primeros equipos que esperan rival en
cuartos de final.
Twitter: @J_Palen21
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