Chelsea, a cuartos sin despeinarse
Pese a que en Turquía terminaron en empate, lo cierto es que el Chelsea seguía siendo muy favorito para pasar esta eliminatoria, y así fue. Un Chelsea que, sin duda, es el equipo que más suerte está teniendo en esta Liga de Campeones, ya que, de momento, todavía no se ha cruzado con ningún otro ‘coco europeo’.
Dando paso al encuentro de hoy, cabe
destacar, entre otras cosas, que David Luiz volvía a ser –incomprensiblemente-
suplente (no jugó ni un minuto); y que el Chelsea podía tener problemas en lo
que respecta al equilibrio del mediocampo, ya que Matic, tras haber jugado
Champions este curso con el Benfica, no puede competir. No obstante, los
londinenses salieron enchufados desde el primer minuto, sobre todo un activo
Eto’o, que adelantó a los blues en los primeros compases del partido y continúo
yendo muy bien a los espacios durante toda la primera parte. Espacios que, a su
vez, eran vistos por los Oscar y Hazard, que también comenzaron haciendo muy
buenas combinaciones en la zona de tres cuartos.
Por otra parte, un Galatasaray
que en este tipo de partidos suele acusar mucho su falta de ‘fondo de armario’,
no podía hacer más que defenderse de las embestidas del Chelsea. De hecho, la
rapidez con la que los ingleses estaban moviendo la pelota de mediocampo para
arriba, hizo que Felipe Melo, que siempre juega al límite, llegase a destiempo
a un balón dividido y recibiera la tarjeta amarilla. Una tarjeta que, en caso
de haberse clasificado, le hubiese impedido disputar el siguiente partido.
Transcurría el encuentro y, tras
ver que el Galatasaray apenas creaba peligro, Didier Drogba optó por retroceder
–varias veces- unos metros para intentar tener más contacto con el balón,
aunque sin éxito. Más tocados se quedaron aun los turcos cuando, al filo del
descanso, Cahill ponía el definitivo 2-0 para un Chelsea que demostraba su
poderío en las jugadas a balón parado.
Inicios del segundo tiempo en los
que pudimos ver a un Willian bastante más activo que en la primera mitad, en la
cual Telles apenas tuvo problemas para defender a su compatriota. Esta mejora
se debió, sobre todo, a que el extremo brasileño se empezó a ir hacia el medio
para poder combinar con los Oscar, Hazard y compañía. Hablando del belga, a
pesar de que tuvo buenísimos destellos a lo largo del encuentro, tampoco firmó
un partido brillante. Y la ocasión era inmejorable, ya que, si por algo se
caracteriza Eboue (que era el que lo marcaba), es por la cantidad de veces que
descuida su zona a la hora de defender.
El Galatasaray continuaba –como
durante todo el partido- aturdido. Sus jugadores con más calidad (Selçuk Inan
y, sobre todo, Sneijder) apenas entraban en juego, y esto provocaba que los de
Mancini tuviesen que rifar el balón a unos Drogba y Yilmaz que no la olieron en
todo el encuentro. Realmente, Lampard y Ramires tuvieron la culpa de que
Sneijder e Inan no entraran en juego. Aunque al principio dije que podían
acusar la inevitable baja de Matic, lo cierto es que el Chelsea hizo un
fantástico trabajo táctico, sobre todo sus dos hombres del centro del campo.
Otro jugador del Galatasaray que
cabe mencionar es Semih Kaya. El central va muy bien de cabeza y tiene
elegancia para sacar el balón jugado, pero es excesivamente lento y, por
consiguiente, suele ser desbordado con facilidad. Defecto que, si consigue
mejorar su colocación, podría solventarlo en muchas ocasiones.
Volviendo al choque, ya se habían
consumido dos tercios del mismo y Mancini debía mover ficha, por lo que dio
entrada a Umut Bulut y retiró a un desaparecido Burak Yilmaz. En relación a
este tema, pienso que, tanto a Drogba como a Yilmaz, les perjudica jugar con
otro delantero centro al lado. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, ambos
se mueven por las mismas zonas del terreno de juego (me recuerdan a Van Persie
y Rooney en el ‘ManU’). No obstante, debido a la innegable calidad de ambos, y
a la falta de jugadores ‘top’ que jueguen por banda, no queda más remedio que
Mancini tenga que optar por esta formación.
El Chelsea continuaba jugando a
lo que quería y Mancini, en cambio, agotando sus balas. Hakan Balta por Yekta
Kurtulus en segundo lugar y, por último, el bosnio Hajrovic en detrimento de
Eboue. Con este último cambio (extremo por lateral) a falta de quince minutos,
como es lógico, el Galatasaray se la jugaría a todo o nada. Difícil papeleta,
ya que nada de esto alteró los planes de un Mourinho que, llegados al minuto
80, con tranquilidad, comenzó a hacer sus cambios. Schürrle por Oscar, Torres
por Eto’o y Kalas por Willian (esta última sustitución ya en el descuento). Por
ese orden.
En conclusión, pudimos ver que el
Galatasaray en ningún momento fue rival para un Chelsea que, a no ser que le toque
el Olympiakos (si se clasifica mañana), en cuartos ya se las tendrá que ver con
un rival de gran nivel.
Twitter: @J_Palen21
Comentarios
Publicar un comentario