Enormes diferencias en Manchester
Desde el inicio, el encuentro nos
mostraba que, con notable diferencia, el Manchester City es actualmente
superior a los ‘red devils’. Esto se debió a que, en el primer minuto de juego,
Dzeko aprovechó un balón que antes había tocado en el palo (tras un tiro de
Nasri) y ponía por delante a los de Pellegrini.
El partido transcurría con Silva
moviéndose bien entre Carrick (que intentaba no separarse del canario, aunque
la mayoría de veces sin éxito) y los centrales del United. Por otra parte,
Moyes armó un trivote formado por el propio Carrick, que hacía de mediocentro
de contención, y unos Cleverley y Fellaini mucho más liberados. Hablando del
belga, lo cierto es que le beneficia más jugar de esta manera, con libertad y
llegando al área rival (como lo hacía en el Everton), aunque, pese a ello,
sigue sin estar -ni mucho menos- a su mejor nivel.
No habíamos llegado al ecuador de
la primera mitad y De Gea, con una exitosa parada, evitó que –de nuevo- Dzeko
viese portería tras un grave fallo de Rio Ferdinand. Escasos minutos después,
el United se pudo quedar con uno menos tras un claro –y absurdo- codazo de
Fellaini a Zabaleta que el árbitro solo castigó con amarilla.
Superada la media hora de
partido, se pudo ver que, debido a que Mata se movía con total libertad en la
zona de tres cuartos, y en ocasiones formaba una especie de rombo con los otros
tres centrocampistas ‘reds’, el United dominaba más el encuentro. No obstante,
ese dominio no servía de mucho, ya que los de Moyes, al igual que durante todo
el partido, no mostraron nada de profundidad en los últimos metros. Por otra
parte, pese a que Touré y Fernandinho no llegaban tanto al área rival como en
otros partidos, lo cierto es que sostuvieron bien la medular ‘citizen’. Medular
a la que, en ocasiones, Silva (que, en mi opinión, fue el mejor del encuentro)
bajaba a recibir, le daba sentido al juego y se volvía totalmente imprevisible
para los rivales.
Tras el descanso, Moyes dio
entrada a Kagawa y dejó a un discreto Cleverley en el vestuario. Cambio
necesario, dado que el United debía buscar esa profundidad tan necesaria como
inexistente. En lo que respecta a Kawaga, a pesar de su extrema calidad,
realmente se le notó su –incomprensible- falta de continuidad en el equipo y,
como era de esperar, no aportó lo mejor de sí. Con referencia a este tema, dicha
falta de ritmo de Kagawa podría suponer un problema para Japón de cara al
Mundial, ya que el mediapunta es la principal referencia del combinado nipón.
Problema aún mayor si tenemos en cuenta que Honda, otra de las figuras de la selección,
tampoco ha rendido a buen nivel desde su llegada a Milan.
Volviendo al partido, y retomando
el tema de la falta de profundidad del United, tampoco ayudaba que Rooney (que
hoy hacía de ‘nueve’, con Welbeck escorado a la izquierda) bajase con
continuidad a la zona de tres cuartos para tener más contacto con el balón, ya
que esto hizo que el United, en varios tramos del partido, acusara la ausencia de
un delantero referente en el área rival.
Apenas se habían consumido diez
minutos de la segunda parte y Dzeko, a la salida de un corner, daba un nuevo
zarpazo y ponía las cosas muy de cara para los visitantes. 0-2 y un United muy
tocado. No obstante, pese a sus dos goles, el bosnio solo tuvo tres o cuatro
destellos a lo largo del encuentro. Hubiera sido mucho peor para la –endeble-
pareja de centrales ‘red’ (Ferdinand-Phil Jones) tener que sufrir a Agüero.
Adentrados en el ecuador del
segundo tiempo, en las filas del United entraba Valencia por Fellaini con el
fin de abrir más el campo y encarar a Clichy (que lleva mucho tiempo lejos de
su mejor nivel). Por parte del City, un Navas muy discreto durante todo el
encuentro (al que Evra supo dominar bastante bien) dejaba su sitio a Javi
García. Pellegrini protegía su mediocampo y, a su vez, liberaba más a
Fernandinho y Touré. Esto último iba a funcionar.
Tras el minuto 70, Welbeck, con
un inmenso taconazo, pudo darle algo de emoción al encuentro, pero Joe Hart
repelió el esférico sin problemas. Posteriormente, Milner saltaba al terreno de
juego en detrimento de Nasri; Moyes agotaba sus balas metiendo a Chicharito por
Welbeck; y, finalmente, Pellegrini hacía lo propio dejando en la caseta al
‘bigoleador’ Dzeko para que Negredo gozara de algo más de diez minutos.
Por último, con estos cambios
parecía que iba a morir el encuentro pero, como dije dos párrafos antes, lo de
liberar más a Fernandinho y –sobre todo- a Touré iba a funcionar. Rozando el
minuto 90, el marfileño, con un disparo raso cruzado desde el borde del área,
ponía el 0-3 en el marcador y sentenciaba todavía más el encuentro. Y ya son 17
goles de Touré en Premier League esta temporada. En consonancia con lo
anterior, creo que, tanto Touré (pese a sus casi 31 años) como Arturo Vidal,
son los dos jugadores que mejor llevan a cabo esa costosa labor de
‘todocampista’.
Twitter: @J_Palen21
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